Tan pronto había iniciado la mañana el Lord recibió la
noticia que se aproximaban tropas enemigas al territorio Carmilliano, un
aproximado de 5800 hombres dispuestos a la batalla, que pertenecían al Conde
del otro lado de las montañas y bosque que se encontraban a miles de kilómetros
de allí, quería hacerse con todo el control de su alrededor, ya tenía 3 reinos
e iba por el cuarto. Lo que no sabía este Conde es que el Lord sempiterno era
el protector del territorio Carmilliano y cualquiera que quisiera hacer daño a
su Condeza tendría la muerte asegurada.
Esa tarde se percibía el olor a muerte y el clima no ayudaba
a ninguno de los 2 bandos, la brisa era helada, las nubes amenazaban con
llover, todo estaba gris, los truenos eran ensordecedores, el sempiterno se
encontraba montado en su caballo dirigiéndose a sus tropas, las cuales estaban
alineadas y listas para el ataque, todos estaban tranquilos ya que conocían el
terreno a la perfección, solo era cuestión de tiempo para que los enemigos
cayeran en una de las trampas e hicieran saber la posición para iniciar el
ataque, más de 3000 guerreros estaban dispuestos a dar su vida por defender el
lugar donde Vivían, a la Condeza a quien servían y al orgullo de ser
carmillianos.
–El momento de dar nuestras vidas se aproxima, todos
luchamos por una razón muy propia y estamos aquí para vivir o morir, en cuanto
sepamos donde se encuentran los acabaremos, -ellos definitivamente no saben con
quienes se metieron, este terreno será su tumba, en cuanto pisaron el
territorio carmilliano firmaron su muerte, yo sé que triunfaremos mis guerreros
ya que desde que nacimos le ganamos a la vida y no le tememos a la muerte, un
poco de paciencia soldados ya pronto estaremos luchando y cuando terminemos con
ellos – una macabra sonrisa salió de la boca del Lord – haremos un gran
empalamiento.
¡Empalamiento! ¡Empalamiento! – gritaban los guerreros
El Lord sempiterno también era conocido como el Lord
empalador porque una vez que su ejército
acababa con el enemigo le arrancaba la cabeza y lo ponía sobre una estaca en
los límites del reino es por esta razón que el territorio Carmilliano se
mantenía en paz hasta ahora.
Mientras tanto a la mitad del bosque se encontraban las
tropas enemigas armando su base improvisada, desde allí pensaban emitir su
ataque.
Horas más tarde el Lord sempiterno se desesperaba al no
saber nada de su contrincante, tanto así que tomo como decisión ir a buscarlos
y atacarlos, dividió a 50 hombres para reconocer el terreno y les asigno un
cuadrante especifico, una vez que los encontraran debían enviar el mensaje para empezar a
atacar.
Los 25 grupos de reconocimiento integrados por 2 personas en
cada grupo fueron enviados a buscar a fuerzas enemigas; al tercer día
recibieron noticias de donde estaban asentados, como y cuando pensaban atacar,
al cuarto día todos los grupos de reconocimiento volvieron cada uno con su
informe, al cabo de 40 minutos habían sacado 3 informes de todo el sector
–Señor el campamento del enemigo se encuentra a 3058 hectáreas al sureste de nuestra posición,
alado de las pequeñas lagunas– dijo el representante del grupo alfa– se
encuentran bien camuflados que al regreso de nuestra excursión encontramos su
localización, pero…
–Seguro la mitad de ellos se debe estar retorciendo por el
veneno de la laguna, ni aunque hiervan el agua se salvaran– interrumpió el Lord
y después soltó su macabra sonrisa, la cual se borró de inmediato al escuchar lo
que continuaba en el informe alfa.
–Ese es el problema señor, ellos no se están retorciendo
como usted piensa, ellos de alguna manera saben de qué laguna sacar el agua
para no terminar envenenados.
El Lord se encontraba furioso ya que solo sus mejores
soldados conocían de que laguna beber para no terminar envenenado, por un
momento pensó que pudo haber sido que el veneno había perdido efecto pero era
imposible ya que hace 11 meses había puesto una carga que duraría 5 años,
después pensó que los animales habrían delatado su plan pero eso tampoco era
posible ya que este veneno solo afecta a humanos, luego dio su informe el
delegado del equipo beta
–Mi Lord, hemos hecho un barrido de toda la zona sin
encontrar nada raro todo está normal, no existe ninguna anormalidad en todos
los perímetros aledaños
–Señor en el cuadrante que revisamos tampoco existe ninguna
anormalidad, así que nos tomamos la molestia de revisar la zona segura y
comprobamos que no pasaron por ahí…
–Si no ocuparon la vía segura como pasaron sin activar mis
trampas, solo mis mejores soldados podrían pasar sin activar una sola de ellas–
el Lord se pensaba sin encontrar respuesta
–mi señor, al no encontrar respuesta seguimos buscando y nos
dirigimos por la ruta 13– todos se quedaron viendo por lo cual el delegado del
equipo omega se callo
–Y que encontraron en la ruta 13, algún muerto, rastros de
sangre, lo que sea– dijo el Lord un poco intrigado
–No señor –respondió el delegado – esquivaron todas las
trampas del camino hasta el final
–No me sorprende que en todo el camino no activaran las
trampas después de todo esa vía es fácil de pasar, ¿lo que yo deseo saber es si
activaron la trampa final?
–no mi Lord, antes de llegar a la trampa ineludible fueron
saltando por los árboles, descubrimos esto porque las ramas estaban rotas,
dejaron un rastro muy minucioso, eso es todo lo que tenemos que informar por
parte del equipo omega.
El Lord se quedó pensando por un instante, se levantó de su
silla y fue por unos planos, los cuales colgó en un lado de la tienda de
control que se encontraba al aire libre, tomo el cuchillo que se encontraba en
su mesa y lo metió al fuego hasta que estuvo la punta al rojo vivo, luego lo
volvió a tomar y señalo varios puntos del mapa colgado y mientras volvía a
poner el cuchillo en el fuego dijo:
–En esos puntos se encuentran armas de gran calibre, están
escondidos entre la maleza– volvió a tomar el cuchillo y sin dejar de hablar
con tranquilidad lanzo el cuchillo con fuerza hacia un árbol que se encontraba
a sus espaldas, todos quedaron atónitos al ver que un cuerpo caía de donde
había llegado el cuchillo, tres soldados corrieron a trasladar al hombre y a
traer el cuchillo que iluminaba entre las sombras, cuando el cuerpo estuvo
cerca de la luz se lo pudo diferenciar claramente, era un hombre vestido de
camuflaje en su mayoría negro con pintas verdes entre claras y oscuras, él se
mimetizaba entre el follaje de los árboles.
El Lord observaba las estrellas mientras su cuchillo se
enfriaba y el sujeto volvía en sí.
Había un profundo silencio por parte de la tropa, el ruidito
de los insectos era mínimo, la fogata mantenía un ambiente armónico, el Lord
solo observaba las estrellas y pensaba en su amada Condeza
–Mi señora su bella mirada se ve reflejada en estas
estrellas que saludan a lo lejos, como me gustaría estar a su lado, sintiendo
el palpitar de su corazón, tomando su mano y divagando bajo este hermoso cielo
estrellado…– quejidos de parte del hombre tirado en el suelo hacen que el
sempiterno deje su estado pensativo.
–Informe de la situación de esta basura– dijo mientras
sacaba un poco de ceniza ardiente de la fogata
–Señor no es nada grave pero tampoco podrá salir corriendo
durante un buen tiempo, usted no daño ningún tejido importante más que unas terminales nerviosas que controlan sus pies, estaría muy tonto como para
ponerse de pie y si lo hace pues dará unos 5 pasos con dificultad y caerá– dijo
uno de los soldados que estaba cerca
–Puede hablar–
–Si señor–
–Muy bien, dime quien eres y a que has venido–
–La tranquilidad que
en estos momentos posees te será robada por mi superior y su ejército– dijo el
tipo entre gemidos y aguantando el dolor
–Creo que eso no fue lo que te pregunte– dijo mientras le
ponía las brasas ardientes en la herida
–Haaaaaa– gritaba el hombre, se notaba claramente que su
alma se quebrantaba en esos momentos –para, ¡para por favor!– decía el hombre
–para o mátame de una vez– decía llorando
–Nada de eso, te metiste en territorio Carmilliano y estas son las consecuencias– dijo el Lord
sin perder la calma
–Está bien hablare pero por favor ya para– dijo con una vos
quebrantada.
–Creo que empezamos a entendernos, pero por si acaso– decía
mientras quitaba las brasas de la herida para tomar una vara afilada y
resistente
–Qué piensas hacer, no, eso no es necesario noooo– grito el
hombre mientras el Lord clavaba la vara en el omóplato del individuo
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